Este cementerio recibió su nombre en honor al magistrado que poseía la tierra donde se construyó en 1781; era el camposanto de los ciudadanos “notables” de Belice.
Se encuentra apenas a unas cuadras del lado oeste de la Catedral de St. John’s. Después de 1870 el cementerio se abrió para enterrar a la “gente ordinaria”, incluyendo a muchos beliceños que fueron voluntarios y perdieron su vida en Mesopotamia durante la Segunda Guerra Mundial. Para 1890 el cementerio ya se había quedado sin espacio y fue abandonado. El nuevo cementerio se ubicó en lo que hoy es la entrada a Belice por la Carretera del Oeste.
Para preservar la dignidad de las personas que estaban enterradas ahí, en 1999 el cementerio fue renovado: se añadió una cerca para delimitarlo, se mejoraron los jardines y se estabilizaron todas las lápidas, además de que se renovó el mural de mármol que recuerda los nombres de todos los sepultados en el lugar y destaca sus logros.
Experiencia para el visitante Horario: lunes a domingo, todo el día.
El cementerio está abierto los siete días de la semana. No hay seguridad en el lugar, por lo que se recomienda que vaya con un guía de turistas o bien durante las horas de luz solar.