Gente sencilla, caminos de arena fina para carritos de golf, y el acompasado ritmo de las olas ondulando suavemente en la costa son ejemplos del lema de la isla: “despacio”.
Situado a tan solo 15 minutos por aire o a 30 minutos en taxi acuático de tierra firme, Caye Caulker cuenta con palmeras, playas de arenas blancas y aguas cálidas que atraen a los viajeros de todo el mundo.
Con cinco millas de largo y media milla de ancho, esta antigua isla habitada por pescadores fue transformada después del huracán Hattie de 1961, que partió a la isla en dos al ensanchar un pequeño canal que existía previamente. Ahora este lugar es conocido como “the split” (la quebrada) y divide el norte de la isla, que está poco poblado, del sur donde se concentran la mayoría de los servicios para los visitantes.
La isla ofrece alojamientos de todo tipo, desde los más económicos hasta pequeños centros vacacionales con todas las comodidades, además de excursiones muy variadas. Varios guías expertos en manatíes llevan a los visitantes a lugares donde pueden ver a estos pacíficos animales.
La quebrada es un lugar frecuentado por los vacacionistas, perfecto para pasar todo el día descansando en la playa o asistiendo a eventos y celebraciones de la comunidad como el Festival Anual de la Langosta de Caye Caulker, que tiene lugar al inicio de cada temporada de langosta en junio.