Los viajeros que deseen playas perfectas que parezcan salidas de una postal, aguas templadas que inviten a nadar y un estilo relajado típicamente caribeño, descubrirán que los cayos de Belice son ideales.
Más de 200 islas llenan las aguas turquesas del Mar Caribe frente a la costa de Belice. En Belice, las islas se llaman cayos que en inglés se pronuncian “kys”. Los cayos varían en cuanto a tamaño y tipo, desde los que están cubiertos de manglares con pequeñas áreas de arena o restos de coral que se usan como campamentos temporales de pesca, hasta los cayos de propiedad privada con un solo centro vacacional, incluyendo a los cayos de mayor tamaño con pueblos como Ambergris Caye y Caye Caulker.
Caye Caulker es uno de los cayos de mayor tamaño de Belice y se le conoce por su lema “despacio”. Y “despacio” es la mejor palabra para describir la atmósfera que espera a los visitantes en cualquiera de los cayos. Muchos de ellos están protegidos por el Arrecife Coralino que se extiende desde el cayo que se sitúa más al norte hasta el sur del país. El Arrecife Coralino protege a los cayos y a tierra firme de las grandes olas que llegan del Mar Caribe, lo cual da como resultado aguas tranquilas en los confines de la laguna interior que existe entre el arrecife y la costa.
Más allá del arrecife se encuentran tres de los cuatro atolones del Caribe. Los atolones son islas rodeadas de anillos de coral que llegan desde el fondo del mar para formar bellas lagunas con multitud de peces y jardines de coral.
Existen ocho zonas marinas protegidas en aguas beliceñas, lo cual demuestra el compromiso del país con la rica biodiversidad de la región y su esfuerzo por proteger sus ecosistemas marinos.