Vacaciones de primavera en Belice

Planifica tus vacaciones de primavera en Belice




¿Quién dijo que las vacaciones de primavera tienen que limitarse a tumbarse en la playa bebiendo agua de coco? Aunque eso suena como el escenario ideal, hay mucho más que hacer en Belice además de hundir los pies en las arenas de las playas de San Pedro. Cinco días para las vacaciones de primavera —sin contar los días de vuelo— son más que suficientes para descubrir tanto el ambiente playero más codiciado de Belice como su frondosa selva tropical.

Día 0

Llega en avión y descansa en el hotel que elijas, preparándote para los próximos cinco días de aventura por el interior y descanso en la playa.

Día 1

Lo bueno del tamaño de Belice es que, independientemente de dónde te alojes, cualquier actividad se encuentra a solo un par de horas de distancia, como mucho. Para tu primer día de exploración, ve a por todas. Dirígete al distrito de Stann Creek; al Santuario de Vida Silvestre de Cockscomb Basin, para ser exactos. Este parque es también una reserva de jaguares, ¡lo que hace que la caminata hasta la fenomenal cascada sea aún más emocionante! La caminata por el sendero Tiger Fern merecerá la pena en cuanto puedas quitarte la mochila y sumergirte bajo la refrescante cascada. Por supuesto, el propio camino hacia la cascada es una experiencia digna de contemplar. Con las frondosas copas de la selva tropical y los ecos lejanos de los monos aulladores siguiéndote, no tendrás prisa por terminar la ruta.  

Día 2

Belice se nutre de su gente y su cultura, por lo que no es de extrañar que el mundo maya de Belice influya en su historia y, por ende, en su presente. Aprovecha para conocer la civilización maya, que prosperó durante el periodo Clásico, entre los años 250 y 900 d. C., visitando uno de sus yacimientos arqueológicos más famosos: Xunantunich («Dama de Piedra» en maya). La estructura de 40 metros de altura conocida como «El Castillo» se encuentra en la aldea de San José Succotz, en Cayo. Las vistas desde la cima son espectaculares, y es el lugar perfecto para hacer un pícnic con un amigo.

Para llegar al lugar hay que cruzar el río Mopan en un transbordador accionado manualmente, lo que hace que el trayecto sea aún más emocionante.

Día 3

Después de tanto subir, quizá deberías dejar que otra persona —oalgo— haga la ruta por ti. Una de las actividades más apreciadas es montar a caballo por la selva. Entre las excursiones más populares se incluyen yacimientos mayas como El Pilar y Cahal Pech. También puedes montar a caballo en la comunidad menonita de Blue Creek. De esta forma, podrás disfrutar de la flora y la fauna de nuestra selva tropical sin preocuparte demasiado por el cansancio.

Día 4

En el penúltimo día, vamos a descubrir aquello por lo que viniste en un principio: ¡el ambiente de las islas del Caribe! Tanto si te alojas en la ciudad como si estás más hacia el interior, Ambergris Caye —la isla más grande— se encuentra a solo 75 minutos en taxi acuático o a 15 minutos si decides volar desde la ciudad de Belice. Ir a la playa en tu penúltimo día es perfecto para relajarte tras unos días llenos de actividades trepidantes.

Levántate temprano y podrás contemplar uno de los amaneceres más impresionantes del Caribe en Belice —si no el que más— mientras surge sobre el agua (¡y aún más impresionante si se ve desde la ventanilla de un avión!).

No olvides llevarte las chanclas y las gafas de sol y buscar un carrito de golf; los simpáticos lugareños estarán encantados de llevarte a dar una vuelta por esta isla de 40 kilómetros de largo. Para sumergirte de verdad en el ambiente de las vacaciones de primavera, busca una tumbona libre con vistas al azul del mar Caribe y ponte a broncearte (¿se puede decir que has estado en Belice si no tienes la piel bronceada al estilo beliceño?). Si te apetece explorar, date el gusto de pasear por la isla caribeña y visitar restaurantes con valoraciones de 5 estrellas, como el Hidden Treasure Restaurant, o cafeterías locales favoritas, como Rum+Bean.

Después de un día de descanso en la playa (o de conocer a los lugareños), regresa a tu cómoda habitación de hotel. Pero antes, no te pierdas esa etérea puesta de sol en la playa para poner el broche final al día.

Día 5

Por último, pero no por ello menos importante, está la omnipresente isla de Caye Caulker. Quizá la conozcas por su famoso lema «go-slow» o por aparecer en las listas de deseos de los blogueros de viajes más aclamados. Esta pequeña isla de unos 8 km de largo puede que sea bastante más pequeña que su ostentosa vecina, San Pedro, en Ambergris Caye, pero rebosa encanto y majestuosidad. ¿Qué mejor manera de terminar tus vacaciones en la playa que practicando paddle surf cerca de la Barrera de Coral de Belice y tomándote una de las famosas bebidas «lizard»? (¡aunque te recomendamos que no te excedas el día antes de tu vuelo!) Para los amantes de Instagram, ¡no te olvides de hacerte un selfi junto al nuevo cartel de «CAYE CAULKER»!

El atardecer es un momento tan bueno como cualquier otro para hacer las últimas fotos de esta isla y despedirse de ella (¿o quizá decir «hasta pronto»?).

Último día

Haz las maletas, despídete con lágrimas en los ojos de ese lugar al que prometes volver y regresa a casa para presumir ante tus amigos de la semana que has pasado en Belice.

Si desea obtener más información sobre las actividades de las vacaciones de primavera, no dude en enviar un correo electrónico a [email protected]

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