Excursión por la Ruta del Cacao
El sur de Belice, por su propia naturaleza, transmite una sensación de aislamiento. Las pequeñas aldeas y pueblos rara vez tienen calles asfaltadas, salvo las carreteras principales. Sin embargo, la vegetación predomina sobre los habitantes.
Nuestra ubicación: Punta Gorda, departamento de Toledo (fronterizo con Guatemala y Honduras).
La aventura:
Uno pensaría que una caminata de hora y media por las selvas de Belice, donde la temperatura habitual al mediodía ronda los 35 grados centígrados, sería una tarea insoportable, pero resultó ser más bien terapéutica.
«La tierra nos da lo que necesitamos» es una expresión típica de esta región, y pudimos comprobarlo de primera mano. Desde frescos rincones a la sombra donde descansar hasta nutritivas frutas que nos proporcionaban el impulso de energía que necesitábamos, ¡lo disfrutamos todo sin ninguna queja!
La falta de ejercicio puede hacer que el terreno resulte un poco más complicado. Sin embargo, si vas bien equipado, vestido con vaqueros, zapatillas de deporte y un polo, y llevas una mochila con todo lo imprescindible para la selva, ¡la excursión puede acabar siendo muy agradable!
- Agua
- Cámara
- Barrita de chocolate
- Repelente de insectos
- Trapo
El guía que marcó la diferencia:
Era como si estuviéramos en otro planeta. El camino estaba cubierto de una exuberante vegetación y rebosaba de vida silvestre. Junto con otros cinco turistas y nuestro guía, el famoso Eladio Pop (un esbelto descendiente de los mayas que no medía más de 1,45 metros), nos reímos un montón durante el trayecto.
Eladio se movía con tanta elegancia y rapidez por la selva mientras explicaba los beneficios para la salud de algunas plantas, en particular del árbol y el fruto del cacao.
Sus pasos se hicieron cada vez más rápidos, y el entusiasmo de su voz era contagioso.
Verás, recibir visitantes en su «patio trasero» era, al fin y al cabo, un placer para él.
Las selvas (conservadas) de Belice no se parecían a ninguna de las que había recorrido antes con mi mochila, sabiendo que, hace miles de años, existían antiguas comunidades mayas que prosperaban gracias a esa misma vegetación y utilizaban las semillas de cacao a cambio de oro (con fines comerciales).
La antigua civilización maya:
- Consumían cacao en diversas formas como parte de su dieta diaria.
- Se creía que el cacao aumentaba la fertilidad y mejoraba la salud.
- Se intercambiaba por cacao (era su «moneda»).
Acerca del fruto del cacao:
Por todas partes se pueden ver árboles de cacao, que dan frutos deliciosos y esenciales para la vida.
Tiene un sabor ligeramente dulce. Alcanza una longitud de entre 12 y 30 centímetros y una anchura de unos 12 centímetros. La piel de este fruto es de color naranja o marrón, y su interior, blanco y carnoso, está repleto de semillas de cacao.
Descubrimientos fascinantes:
Estas selvas ofrecen un sinfín de descubrimientos. Uno de ellos fue un arroyo de agua dulce cristalina que nos permitió disfrutar de un refrescante descanso durante la ruta. El agua era potable y, al estar a una temperatura casi de nevera, su sabor resultaba más refrescante que el del agua purificada que se vende en las tiendas.
Una visita sorpresa:
Antes de que nos diéramos cuenta, el sendero había terminado y la casa de Pop se alzaba en lo alto de la colina. Nos invitó a conocer a su familia, que estaba toda fuera para recibirnos, acompañada de un aroma intenso y cautivador.
Por cortesía de la señora Pop, el aroma provenía de las semillas de cacao que se tostaban en un fogón improvisado (conocido como «hoguera»), fijado al suelo en el patio al aire libre. Una plancha colocada sobre las llamas servía de base para las semillas de cacao.
Cómo preparar chocolate caliente… ¡desde cero!
Paso n.º 1.Tuesta las semillas extraídas del fruto comestible del cacao.
Paso n.º 2.Rompe la cáscara exterior de los frutos secos tostados con un molinillo o una piedra de cal para sacar el fruto seco que hay dentro.
Paso n.º 3. Pon la semilla en un molinillo o rállala a mano sobre una placa de piedra con un machacador de piedra. Así se obtiene una pasta oscura, cruda y suave.
Paso n.º 4.Añade agua caliente para preparar una taza de chocolate o cacao recién hecho. Añade miel para preparar dulces de chocolate.
Eladio añadió que, gracias a su consumo diario de cacao, él y su esposa gozan de buena salud y son muy fértiles, en alusión a su numerosa familia, cuyos miembros estaban todos muy atentos y en silencio durante la conversación.
También tuvimos la oportunidad de probar numerosas bebidas a base de hierbas que había en la mesa de fuera (en el centro).
El tiempo pasó volando y llegó el momento de despedirnos y volver a casa. La visita duró algo más de dos horas en total. Al marcharnos, Eladio dijo: «Espero que hayáis disfrutado conociendo nuestro hogar, y espero que compartáis con todos lo que habéis aprendido sobre la belleza de estas selvas y la importancia de preservarlas para las generaciones futuras. ¡No dejéis de volver a visitarnos!».
No hacía falta que me lo preguntara. Esta experiencia se me quedaría grabada para siempre.