Cómo visitar un arrecife sin dañarlo




Pocas maravillas naturales son tan impresionantes como para poderlas contemplar desde el espacio. Piensa en las imponentes cumbres del Himalaya, la inmensa escala del Gran Cañón, las complejidades del río Amazonas y, sí, incluso el penetrante azul índigo del Gran Agujero Azul. Sin embargo, no es más que una parte del sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en Belice: el Sistema de Reservas de la Barrera de Coral de Belice, donde los rayos de sol atraviesan aguas cristalinas para revelar las caleidoscópicas «selvas tropicales del océano». ¡Un ser vivo y palpitante que es intrínsecamente beliceño! Sin embargo, aunque los arrecifes de coral cubren menos del 1 % del océano, albergan una cuarta parte de toda la vida marina, y en Belice, más de la mitad de la población depende, directa o indirectamente, del arrecife. Para un país cuyo PIB depende en un 55 % del turismo, que genera más de un tercio de todos los puestos de trabajo en Belice, es igual de importante que los turistas protejan con la misma intensidad un sistema tan frágil compuesto por miles de especies, desde diminutos pólipos hasta colosales tiburones ballena y mantarrayas gigantes. 

Un psicodélico parque acuático del que disfrutan desde hace tiempo tanto los buceadores como los practicantes de snorkel, donde encontrarás más de cien especies de corales duros y blandos, 500 especies de peces, más de 450 cayos y cientos de invertebrados que se extienden a lo largo de los 300 km de costa de Belice. Tras ser nombrado el Destino Sostenible Líder del Mundo en 2024, demostrar su poderío en materia de conservación significa garantizar que cada visitante del arrecife pueda pasar de ejercer presiones potencialmente dañinas a contribuir a su regeneración. Ya sea mediante el volunturismo de plantación de algas, la elección de protectores solares verdaderamente seguros para el arrecife, la interacción ética con la fauna silvestre o el turismo insular sin remordimientos de parques nacionales a monumentos naturales, ¡aquí te explicamos cómo hacerlo! 

  1. Viaja de forma sostenible, por una economía azul

Por suerte, el arrecife más extraordinario de las Indias Occidentales (en palabras de Charles Darwin, no solo nuestras) está más cerca de lo que crees. Si vienes de América del Norte, Central o del Sur, elegir un destino como Belice en este lado del hemisferio es una forma muy sencilla de reducir tu huella de carbono, ya que te ahorra las emisiones de CO₂ que generarías al viajar desde un rincón remoto del planeta. En un mundo que se calienta, cada pequeño gesto cuenta: como compensar tus emisiones a través de tu aerolínea y simplementeentrar enBelice, donde contribuyes directamente con la tasa de conservación para visitantes. Aquí, tu dinero verde llega más lejos: directamente a su economía azul. Con su histórico acuerdo de canje de deuda firmado en 2021, el Bono Azul de Belice está a punto de triplicar la protección de los arrecifes de coral, destinando a protección total los sitios de arrecifes más resistentes a los factores de estrés ambiental. 

  1. Elige operadores respetuosos con los arrecifes 

Los corales son animales increíblemente frágiles, lo que significa que hay que tenerlos en cuenta en cada interacción, tanto en la superficie como bajo el agua, especialmente al interactuar con la flora y la fauna marinas. Muéstrate curioso y pregunta al operador cuáles son sus mejores prácticas en materia de medio ambiente. ¿Optan por utilizar motores de 4 tiempos en lugar de los motores de 2 tiempos, menos eficientes y que a menudo emiten más humo y aceite? ¿Aplican una estricta norma de no utilizar cebo para garantizar que no alteran el comportamiento natural de la vida marina, o se abstienen de provocar a peces gregarios como el sábalo? ¿Optan por utilizar menos plástico y productos reutilizables siempre que sea posible? Y, como siempre, nunca debes alterar la vida marina, como agarrar a las tortugas o engancharte a los delfines,

  1. Asegúrate bien de que no dejas ningún rastro, a menos que se trate de un relieve del arrecife 

«Sin rastros» significa sin residuos, sin productos químicos y, desde luego, sin trampa ni cartón. Puede parecer un pequeño paso elegir un protector solar respetuoso con los arrecifes, pero si lo multiplicamos por el número de buceadores que hay cada año, la diferencia es considerable. Pero, ¿qué es lo que hace que un protector solar sea respetuoso con los arrecifes? Asegúrate de que en la etiqueta ponga «de base mineral»: libre de productos químicos nocivos que puedan filtrarse al agua y afectar a la vida marina, como la oxibenzona y el octinoxato. ¿Listo para comprobarlo tres veces? Busca zinc no nano o titanio no nano, lo que hace que sus partículas sean demasiado grandes para ser ingeridas por los pólipos de coral. Evita los aerosoles y opta por la protección solar en tu ropa: camisetas de protección, gorras, camisetas y cualquier prenda con clasificación UPF pueden reducir la cantidad de protector solar que necesitas hasta en un 90 %, de todos modos. 

¿Qué es lo único que dejamos deliberadamente bajo el agua en Belice? En primer lugar, madejas de algasEucheuma isiformeen largas cuerdas destinadas a la acuicultura (que filtran el agua y contrarrestan la acidificación oceánica); y, en segundo lugar, fragmentos de coral, que restauran los arrecifes dañados por huracanes, el cambio climático o enfermedades que dejan a su paso estragos. Gracias a la protección marina continua y a los esfuerzos de conservación liderados por la comunidad, las historias de éxito están fortaleciendo la resiliencia: tomemos como ejemplo la organización local sin ánimo de lucro Fragments of Hope (FOH), que por sí sola recuperó la cobertura de coral vivo del Parque Nacional Laughing Bird Caye del 6 % en 2016 a aproximadamente el 60 % en 2023.

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