A continuación te explicamos cómo reconocer a un manatí en su hábitat natural
Hay una cierta magia en el encuentro con lo que los marineros creían antiguamente que eran sirenas: el manatí. Su elegante forma de nadar y sus cuerpos, quizá no tan elegantes, son una maravilla para la vista cuando se les avista bajo la superficie. Si tu sueño de toda la vida es nadar junto a estas dóciles vacas marinas que se asemejan a los dugongos, no hay mejor lugar que Belice para tacharlo de tu lista de cosas que hacer antes de morir.
Como último refugio de estas criaturas, se dice que Belice cuenta con la mayor densidad de población de manatíes antillanos de toda la región, lo que significa que tienes muchas posibilidades de ver uno en libertad. Aunque en otros destinos quizá te encuentres con otras especies en un zoológico o en una piscina artificial cerrada, no hay mejor experiencia que ver a un manatí en peligro de extinción en su hábitat natural.
Uno de los lugares más populares para ver manatíes en persona es Swallow Caye, una isla situada a pocos kilómetros de la costa de la ciudad de Belice. En este santuario de vida silvestre, con un poco de paciencia, es casi seguro que podrás avistar familias de manatíes mientras se alimentan en los lechos de algas marinas y se relajan cerca de los manglares. El trayecto en barco dura unos 20 minutos desde el continente hasta adentrarse en el río, ya que los manatíes necesitan agua dulce. Una vez que el capitán reduce la velocidad, echa el ancla y apaga el motor, es seguro que aparecerá un manatí para saludar, ya que son criaturas naturalmente curiosas. A menudo se acercan lo suficiente como para rozar el barco antes de volver a sumergirse para seguir alimentándose. La excursión dura aproximadamente una hora y el capitán suele ofrecer aperitivos durante la expedición.
Recuerda que los manatíes son animales en peligro de extinción que a menudo mueren a causa de la actividad humana, así que, antes de zambullirte para nadar con ellos, aquí tienes algunas recomendaciones para que la experiencia sea agradable tanto para ti como para estas dóciles criaturas.
No hagas lo siguiente:
- No toques al manatí. Se considera acoso y, si te pillan, te pueden multar o encarcelar.
- Dale de comer o de beber a los manatíes.
- Acelera al acercarte al río.
- Persigue a un manatí en barco.
- Acorralar a un manatí o separarlo de su cría.
Qué hacer:
- Respetar las señales que indican que hay que reducir la velocidad al acercarse a los cursos de agua.
- Echa el ancla.
- Apaga el motor.
- Ten paciencia. Merecerá la pena.
Si sigues estas normas de comportamiento con los manatíes, seguro que disfrutarás de una experiencia maravillosa y, al mismo tiempo, contribuirás a proteger la fauna de Belice. Dado que solo quedan unos 1.000 manatíes antillanos, es fundamental dejar su hábitat tal y como lo encontramos: sin presencia humana.
Dato curioso: si quieres contribuir a la conservación de los manatíes, el Instituto de Investigación del Acuario Marino de Clearwater cuenta con un programa de «Adopta un manatí», ¡como hicimos nosotros al adoptar al manatí Curious! Al adoptar un manatí, tu contribución se destina a garantizar la seguridad de ese manatí en concreto. Se trata de una medida proactiva que puede incluir actividades de sensibilización, patrullas, señalización y otras iniciativas. Si te gustaría adoptar un manatí y garantizar su seguridad, no dudes en ponerte en contacto con el conservacionista marino beliceño y miembro de National Geographic Jamal Galves en [email protected].
*Si desea informar de alguna de las «cosas que no se deben hacer» mencionadas anteriormente durante una excursión para avistar manatíes, no dude en ponerse en contacto con la BTB o con Jamal Galves de inmediato. Su testimonio podría salvar la vida de los manatíes de Belice.